Suajili

Si en el occidente africano encontramos el Bilad al Sudan (el país de los negros), en
el este hallamos el llamado Bilad al Zanj, el “país de los zanj”. No conocemos el
significado exacto del término zanj pero era utilizado para designar a los habitantes
del oriente continental. Lo más probable es que el término fuera sinónimo de «infiel
del África Oriental», es decir, los individuos no adscritos al orden de la ‘Umma (la
comunidad de creyentes musulmana). Junto a los zanj, de forma gradual, aparecieron
los swahili. Pero ¿qué entendemos por swahili?
Swahili (en adelante suajili, en castellano) quiere decir “la gente de la costa” y, en
un primer momento, eran los africanos que entraban en la órbita comercial y política
del islam. De este modo, los zanj (africanos continentales), eran los interlocutores de
los suajilis (africanos de la costa, islamizados o en contacto con el mundo
musulmán). Se formó así una nueva cultura, la suajili, africana e impregnada del
islam sin por ello desentenderse de sus raíces tradicionales.
Las relaciones entre ambos grupos se intensificaron a partir del siglo X, siguiendo
la estela dejada por los surarábigos y azanios. El comercio fue el motor principal de
estos contactos y el dinamizador de las costas orientales. Se calcula que estas
relaciones produjeron la aparición de más de cincuenta ciudades, como Sofala, Kilwa
o Mogadiscio, que estaban centradas en la actividad comercial y cuya población
podía oscilar desde los quinientos hasta los treinta mil habitantes.
Muchos grupos de inmigrantes, portadores de la fe islámica, se establecieron en
las islas del litoral africano. La más famosa de ellas, Zanzíbar, lleva en su nombre el
recuerdo del vocablo «zanj». Elegir estas localizaciones insulares tuvo que ver con
cuestiones políticas pero sobre todo fueron motivaciones comerciales las que llevaron
a los musulmanes a estas costas africanas. La fusión entre aristocracias locales y
musulmanas (que podían ser indias, persas o sudarábigas) fue una realidad que acabó
por constituir un nuevo tipo de estructura política.
En este mundo híbrido entre lo africano y lo musulmán, las estructuras urbanas
englobaban diversos grupos sociales: pescadores zanj, a quienes podía considerarse
suajilis por el hecho de abastecer a las ciudades; porteadores y marineros, suajilis al
formar parte del engranaje mercantil; pequeños mercaderes y representantes enviados
a poblaciones del continente; aristocracia mercantil, mezcla de nobleza africana y
mercaderes musulmanes a cuyo frente solía haber un príncipe (jeque o sultán);
guarnición pretoriana, pequeña y adscrita al príncipe, insuficiente en las guerras por
lo que en caso de conflicto se recurría a tropas continentales; y agricultores y
pastores, en el continente, que pertenecían a entidades políticas del interior como
Gran Zimbabue.
En resumen, en su origen los suajilis eran la gente de la costa, aquella que se
inscribía en la órbita del islam, aunque no fueran musulmanes. Pese a que no existe
un pueblo que se identifique como suajili, su lengua, el kiswahili, la hablan más de
cuarenta millones de personas e incluso alcanza la costa atlántica occidental a través
del territorio congoleño. Es la lengua oficial de Tanzania y nacional en Kenia, se
habla en centros urbanos de Ruanda y Burundi y también en Uganda y Mozambique.
Las ciudades e islas suajilis fueron escenarios de grandes intercambios desde el siglo
X. Vivieron su apogeo en el siglo XIII y aportaron al interior africano productos de
parajes tan lejanos como la India o China. De hecho, una flota china visitó la costa
suajili durante el siglo XV, antes de que los europeos cruzaran el cabo de Buena
Esperanza. A partir del siglo XVI, con la entrada a sangre y fuego de los portugueses
en las aguas africanas del océano Índico, los suajilis vivieron un período de crisis
que, sin embargo, no acabó con un legado que ha llegado hasta nuestros días.